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· 3 min de lectura

Armarios y vestidores a medida: cómo se piensan por dentro

Vestidor a medida en rincón con zona de colgar, baldas, cajones y puertas grises

Un buen armario empieza por dentro: barras, baldas, cajones y zapateros pensados para lo que guardas. Así diseñamos armarios y vestidores a medida.

Un armario puede ser precioso por fuera y un desastre por dentro: la ropa larga arrastra, los jerséis se caen de las baldas y los zapatos acaban en el suelo. Un buen armario empieza por dentro, pensado para lo que guardas tú. Así lo planteamos cuando diseñamos armarios y vestidores a medida.

Primero, qué vas a guardar

Antes de dibujar nada, hacemos inventario. No hace falta contar prenda a prenda, pero sí saber cuánto tienes de cada tipo:
  • Ropa larga colgada: abrigos, vestidos, gabardinas.
  • Ropa corta colgada: camisas, chaquetas, pantalones doblados en percha.
  • Ropa doblada: jerséis, camisetas, ropa de deporte.
  • Ropa interior, calcetines, cinturones y accesorios pequeños.
  • Zapatos y bolsos.
  • Lo que se usa poco: maletas, ropa de otra temporada, mantas y ropa de cama.
Si el armario es para dos personas, mejor hacerlo por separado: casi nunca guardan lo mismo.

Medidas que funcionan

Son orientativas y se ajustan a cada caso, pero sirven de punto de partida:
  • Fondo: unos 60 cm para colgar perchas sin que rocen la puerta. Con menos fondo se puede colgar en barras extraíbles o perpendiculares.
  • Ropa larga: alrededor de 1,50 m de alto libre bajo la barra.
  • Ropa corta: con 1 m basta, así que en el mismo hueco caben dos barras, una sobre otra.
  • Baldas para ropa doblada: entre 30 y 40 cm de separación; más alto, las pilas se caen.
  • Cajones: a la altura de la cintura, que es donde mejor se ve lo que hay dentro.
  • Arriba del todo: lo que se usa una o dos veces al año.

Puertas abatibles o correderas

Las puertas abatibles dejan ver todo el armario de un golpe, pero necesitan espacio delante para abrirse. Las correderas no ocupan sitio al abrir, así que van bien en dormitorios pequeños o pasillos, aunque solo ves una parte del interior a la vez y conviene organizarlo pensando en eso. En vestidores abiertos se puede prescindir de puertas, a cambio de tener todo siempre a la vista.

Vestidores en rincón y armarios en sitios difíciles

Las esquinas, los huecos bajo una viga o junto a un pilar suelen ser espacio perdido. Con mobiliario a medida se aprovechan: módulos en L para un vestidor en rincón, baldas que siguen la forma del hueco, o un armario de poco fondo para el baño o el pasillo. En la imagen de este artículo, un vestidor en rincón con zona de colgar a un lado, baldas y cajones al otro, y puertas en la parte cerrada.
Un detalle que se agradece mucho: luz dentro del armario, con tiras LED que se encienden al abrir. Encontrar la camisa azul marino entre las negras deja de ser una lotería.

Si ya tienes armario empotrado

No siempre hay que cambiarlo todo. Muchas veces basta con vestir el interior (quitar las baldas fijas y poner módulos con barras, cajones y zapateros) y renovar las puertas, lacándolas o cambiándolas por otras. El hueco ya está hecho y el cambio se nota igual.

Verlo antes de fabricarlo

Dibujamos cada armario en 3D, por dentro y por fuera, y a menudo con dos opciones para comparar: más cajones o más barra, puertas lisas o con moldura. Cuando lo apruebas, lo acotamos con todas sus medidas para que el fabricante lo haga exactamente así. Puedes ver varios ejemplos en Armarios y vestidores por dentro.
Nuestro consejo: antes de vaciar tu armario actual, hazle fotos por dentro. Te ayudarán a ver qué te sobra, qué te falta y cuánto ocupa de verdad lo que tienes. Y aprovecha para regalar o reciclar lo que no te pones: el mejor armario es el que no tiene que guardar ropa que ya no usas.

Áurea Ponz de Tienda · Diseñadora de interiores · Colegiada CDICV nº 0163

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